El diario The Guardian de Inglaterra pubica hoy una nota titulada "La Ley Asesina" en donde condena la ley que penaliza el aborto aprobada el pasado noviembre en Nicaragua. La nota introductoria señala que más de 82 mujeres han muerto producto de esta aparente ley irracional y carente de sensibilidad social que impide el aborto aun a mujeres cuyas vidas están en serio peligro debido al embarazo.
La nota cuenta la historia de una mujer joven y pobre cuyo embarazo había sido declarado ectópico. Entre uno y dos por ciento de los embarazos son ectópicos y por diferentes razones este tipo de embarazos está creciendo considerablemente desde los años setentas. Un embarazo ectópico es aquel en el que el feto empieza a crecer fuera del útero, impidiendo su desarrollo y poniendo en peligro la vida de la madre. El feto crece muy poco por falta de alimento y las complicaciones se manifiestan entre las 6 y 10 semanas de embarazo, generando sangrado y mucho dolor intestinal.
http://www.plannedparenthood.org/ señala que el embarazo ectópico "siempre conduce a la pérdida del feto y hoy en día es la principal causa de muerte ocurrida durante el primer trimestre de embarazo." Se sugiere la inmediata interrupción del embarazo para poder evitar la muerte de la madre o futura infertilidad.
La nota no explica cómo es que a la mujer le dijeron que los doctores terminarían en la cárcel si es que practicaban un aborto. Pero parece que como consecuencia de esto, ella decidió dejar el hospital y buscar un aborto clandestino que luego le causó la muerte. El autor de la nota considera a esta mujer como inteligente y deseosa de vivir y la contrapone con las autoridades ignorantes y retrógradas que inmersas en pleitos religiosos y políticos han creado una ley nefasta que no considera la realidad de las mujeres violadas, maltratadas, pobres o con embarazos que amenazan sus propias vidas. El autor señala que Nicaragua es, junto con Chile y El Salvador, uno de los tres países que criminalizan el aborto a rajatabla y sin excepciones.
El autor también señala algo que yo considero preocupante desde el punto de vista de la ética profesional médica y el mismísimo juramento hipocrático. El doctor Leonel Argüello, presidente de la Sociedad General de Medicina de Nicaragua señala que, "los doctores nicaragüenses tienen miedo de ir a juicio, a la cárcel o perder sus licencias médicas." Aunque esta situación es humanamente comprensible, el comentario final del doctor es simplemente condenable desde todos los ángulos humanos y éticos. Él dice, "Muchos doctores están pensando que en vez de tomar el riesgo [de la cárcel, el juicio, o perder las licencias] es mejor dejar morir a las mujeres." ¿No es esto una canallada, una cobardía sin nombre, y lo peor una falta ética crucial para alguien que ha consagrado su vida para salvar otras vidas.
A Hipócrates le es atribuida la frase Primum Non Nocere que puede ser traducida como Sobre Todo, No Hacer Daño. Como seres humanos, todo doctor es falible e imperfecto. La ciencia médica avanza a pasos agigantados pero todavía son las decisiones humanas finitas las que priman al momento de salvar o perder una vida humana. Está claro que un médico tiene que ser conciente que está realizando el mejor y mayor de sus esfuerzos, pero que éstos pueden ser incompletos o fracasar. Pero otra cosa muy diferente es ser negligente o actuar en desmedro de la vida sólo para salvar la reputación o el trabajo. Yo no creo que el doctor González sea la voz de todos los médicos nicaragüenses.
Es interesante que el autor afirme que el Ministerio de Salud nicaragüense ha ido clarificado los términos de la ley, y ha considerado que la intervención quirúrgica de un embarazo ectópico no es considerado un aborto y que los doctores deben atender cualquier emergencia obstétrica, incluido el cuidado post-abortivo. Pero al parecer, el clima de conflicto y miedo está impidiendo que estas clarificaciones cambien la actitud de muchos médicos.
De acuerdo al artículo, 69 países del mundo tienen leyes anti-abortivas. Sin embargo, 34 de ellos tienen algunas excepciones cuando la madre está en peligro. Los otros 32 países también permiten cierta interpretación de la ley bajo ciertas circunstancias. Algunos otros países incluyen como causas para el aborto cuando la mujer pone en serio peligro su salud o ésta puede dañarse permanentemente. Otros países incluyen la salud mental o el nivel socio-económico de la mujer como una razón válida para el aborto.
¿Podré tener alguna razón religiosa o ética para rechazar un embarazo como el ectópico que pone en serio peligro la vida de la madre e imposibilita el total desarrollo del feto? Yo creo que no tengo razones en este momento que justifiquen una negativa. ¿Decidir entre la vida de la madre o del nonato? Tomar una decisión como ésa debe ser una de las más difíciles y dolorosas de la existencia humana. Yo creo que nadie podrá discutir un problema de esa índole fríamente.
¿Podré tener alguna razón religiosa o ética para rechazar un embarazo producto de violación o incesto o razones socio-económicas o de salud mental? Yo creo que mi fe y la ética que de ella se desprende me hace imposible aceptar estos tipos de aborto. Yo sigo creyendo en la santidad de la vida desde el momento mismo de la concepción hasta el último suspiro. Sigo creyendo en la dignidad intrínseca de cada ser humano sin importar su nivel social, intelectual o sus capacidades físicas. Si la madre no desea a su hijo, entonces están otros seres humanos que deberán hacerse cargo de esa vida inocente. ¿Qué el mundo está lleno de niños sin hogar y sin futuro aparente? Pues si, pero el mundo también está lleno de adultos cuya conducta y calidad de vida podría hacernos presumir que son desechables o que el mundo sería un mejor lugar sin ellos, pero no por eso promoveríamos una purga basada en nuestras preferencias. No hay ley humana que pueda aceptar que una de las "preferencias" irreprochables de un ser humano sea el deshacerse de otro ser humano indefenso y totalmente dependiente.