Yuyaychacuna

abril 18, 2007

Miss Violencia


Y halló a los hermanos de Ocozías rey de Judá, y les dijo: ¿Quiénes sois vosotros? Y ellos dijeron: Somos hermanos de Ocozías, y hemos venido a saludar a los hijos del rey, y a los hijos de la reina. Entonces él dijo: Prendedlos vivos. Y después que los tomaron vivos, los degollaron junto al pozo de la casa de esquileo, cuarenta y dos varones, sin dejar ninguno de ellos.

(2 Reyes 10.13-14)


La masacre de hace unos días en una universidad norteamericana nos vuelven a llenar de dolor y de cuestionamientos con respecto a las supuestas "virtudes" de la naturaleza humana. Pero ojo, este tipo de violencia hace gemir a nuestro mundo 24/7. La tragedia de Darfur, el drama de en oriente medio y la Palestina, la violencia criminal en América Latina y tantas otras lacras nos hacen descubrir horrorizados que hay dentro de nosotros mismos una maldad ineludible que nuestra supuesta civilización no está curando. Miss Violencia sigue reinando y nos tiene a todos, sin excepción, como sus súbditos.

Miss Violencia ha sido una de las más temibles, pero también una de las más fieles compañeras de la humanidad. La encontramos en todos los momentos más importantes de la historia del hombre y no hace acepción de ningún lugar: palacios y chozas, universidades e iglesias; cielo, mar y tierra la han tenido de invitada. Ha colaborado en el logro de objetivos sublimes y también de los más viles. Tiene una capacidad sorprendente de adecuación, es una verdadera “todo terreno”. Sus consejos han sido tomados en cuenta por estadistas, tiranos, religiosos, delincuentes, filósofos, escritores, intelectuales e ignorantes. Lamentablemente, después que Miss Violencia pasa... todo lo que queda detrás de ella es destrucción, muerte, dolor y amargura.
El siglo XX podría definirse como el siglo de más desarrollo general de la humanidad, y también el de la coronación de Violencia como reina indiscutible 1900–2000, y las encuestas señalan que ya está siendo reelegida por un nuevo período y por amplia mayoría. Al parecer no existe un criterio de proporcionalidad inversa entre el desarrollo del hombre y la jubilación de Miss Violencia. Un amigo entendido me envió estos datos: “En el año 2020, el conocimiento se duplicará aproximadamente cada 83 días; el medio de comunicación más efectivo de las religiones del mundo será Internet; las profesiones tendrán una vida útil promedio de doce a catorce años; En el año 2050, la expectativa de vida llegará a 120 años”. Sin embargo, estas minucias no le hacen ni cosquillas a la ajetreada agenda de Miss Violencia. Leamos los diarios de hoy para darnos cuenta de sus múltiples y bien promocionadas actividades.

Durante los tiempos bíblicos, Miss Violencia ya tenía una ajetreada agenda. Toda la región del Cercano Oriente había caído en un terrible espiral de violencia generalizada. El deterioro social, político y religioso era de tal magnitud, que la violencia se propagó como fuego en medio de la paja. Eliseo tuvo un encuentro con Hazael, futuro rey de Siria (aunque él no lo sabía todavía), y el profeta no pudo dejar de llorar al verlo. “Entonces le dijo Hazael: ¿Por qué llora mi señor? Y él respondió: Porque sé el mal que harás a los hijos de Israel; a sus fortalezas pegarás fuego, a sus jóvenes matarás a espada, y estrellarás a sus niños, y abrirás el vientre a sus mujeres que están encinta”. (2 Re.8.12). Al día siguiente, Hazael ahogó al enfermo rey Ben Adad, y reinó en su lugar.

Israel también tenía trabajando a Miss Violencia a toda velocidad. Jehú fue ungido por rey y con él empezó una escalada de horror, sangre y muerte. Su primera acción fue matar a Joram, hijo de Acab, y coronarse rey. También mató a Ocozías, rey de Judá. Luego, ordenó la muerte de Jezabel, la perversa esposa de Acab. Por último, pidió la cabeza de los setenta hijos de Acab y la destrucción total del culto idolátrico y de todo vestigio del paso de la casa de Acab por el reino de Israel. Un reino sangriento terminó de manera sangrienta. El reino de Judá no se quedaba atrás. Al enterarse Atalía, madre de Ocozías, del asesinato de su hijo, mandó matar a todos sus parientes, hijos y nietos, para quedarse ella como reina absoluta de Judá. Ni Ma Baker ha sido tan cruel como esta mujer.

Desde estos terribles acontecimientos pueden haber pasado cerca de tres milenios. Mucha agua ha pasado bajo el río de la historia humana desde entonces. ¿Cómo puede ser Miss Violencia tan longeva?

La violencia siempre engendra más violencia. Lo que pasaba en Siria, en Israel y en Judá no es justificable, pero si es entendible. Estos reinos se habían colocado a sí mismos en una olla de presión. Son sumamente gráficas las duras palabras que Jehú usó contra Joram: “Cuando vio Joram a Jehú, dijo: ¿hay paz Jehú? Y él respondió: ¿Qué paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías? ” (2 Re.9.22). Las presiones, los asesinatos, las injusticias, la corrupción reinante en Israel, eran el polvorín que la casa de Acab estaba almacenando muy cerca del fuego. Después de la muerte de Joram, Jehú recuerda el asesinato de Nabot como un antecedente válido para justificar el uso de la violencia contra el rey. Tristemente, los violentos sólo pueden ser sujetados con más violencia. Es como el final de la película “Caracortada (Scarface)”. El protagonista, un violento compulsivo, corrupto y drogadicto, termina sus días solo y endurecido, como acabaron otros en sus manos, en un baño de sangre, violencia y destrucción. Sólo una violencia mortal podía detener al violento.

Lo que si sabemos los cristianos es que hay dos rivales contra los que Miss Violencia siempre compite: la Señora Justicia y su archi rival, La Preciosa Paz. Donde ellas están, lo más seguro es que Violencia no querrá estar. ¿Dónde poder encontrarlas? Es muy fácil. Siempre van acompañadas de Jesucristo, el príncipe de paz. El sufrió el dolor de la violencia contra sí mismo, hasta sus más injustos resultados. El murió violentamente pero la violencia no lo pudo vencer. Miss Violencia usó de todas sus fuerzas contra Jesús hasta quedar exhausta, pero Él se levantó de la muerte, proclamando el fin de la violencia a través de su reinado universal. Si seguimos a Jesús, si le buscamos con todo el corazón, si obedecemos sus mandamientos, venceremos también a Miss Violencia, no con sus descarnadas armas, sino manteniéndola alejada de nuestro entorno y de todo lugar en donde proclamemos el reino de Cristo.

Termino con una frase del apóstol Pablo: “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Ro.12.17-21).

No será fácil...pero yo sé que el Señor de paz me dará la victoria, y tampoco quiero perder la corona.

abril 12, 2007

La Iglesia Sudafricana y el Apartheid VI


Conclusión: Evitando una Teología Romántica

El apóstol Pablo invitó a sus discípulos a pensar acerca de las cosas que eran dignas de ser pensadas. Él también invitó a sus seguidores a seguir su ejemplo. Pablo dijo: “Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes.”46 Durante la preparación de este documento yo me convertí en testigo de las palabras y hechos vertidos por los miembros de una sociedad que vivía en desgracia y profunda desesperanza. A través de esta investigación pude descubrir las atrocidades y las riquezas de la naturaleza humana. Quizás podría seguir escribiendo y escribiendo, pero ha llegado el momento de actuar.

James Cone, el famoso teólogo de raza negra, habló acerca de la necesidad de evitar una falsa teología romántica que sólo viva cuestionando las injusticias y adulando a los héroes. Él dijo:

Ellos [la gente de raza negra] pueden apelar tanto a Malcolm [X] como a Martin [Luther King], o ambos, como si ellos estuvieran todavía viviendo en los 60s. Pero la historia no espera por aquellos quienes están hechizados con visiones románticas de héroes del pasado… Es nuestra responsabilidad no romantizar a nadie, sino construir sabiduría a través de un examen crítico de sus personas y obras. Es nuestra responsabilidad promover sus ideas pero negándonos a convertirnos en sus prisioneros; sino, por el contrario, permitiéndoles impulsarnos hacia un nuevo futuro […] que esté vinculado con el futuro de toda la humanidad.47

Es mi responsabilidad el contextualizar el mensaje y los hechos de cada testigo particular a mi propia realidad y circunstancias. Una de las grandes lecciones que recibí de Desmond Tutu fue su capacidad para crear una Orto-Praxis cristiana basado en sus raíces cristianas occidentales y africanas. Esto le permitió proponer una respuesta rica y saludable a una nación que se debatía en la desesperanza y la muerte. Tutu dijo: “nosotros estamos trabajando con Dios para humanizar el universo y ayudar a sus hijos a ser aún más completamente humanos, el cual es su glorioso destino – tú lo verás. Dios nos creó a su imagen.”48

Por eso que tengo que reconocer que yo tengo que trabajar en algunas deficiencias que me impiden estar más cerca del corazón de Dios y del respeto con que Él creó a todos los seres humanos. En primer lugar, yo tengo que trabajar mi tremenda carencia de solidaridad y sentido de igualdad comunitaria. Entender que yo vivo y soy porque los demás a mi alrededor también tienen esa posibilidad es todavía un pensamiento abstracto y poético, difícil de digerir y practicar. En segundo lugar, tengo que aprender a valorar a todos los hombres como Imago Dei. Todavía tiendo voluntaria e involuntariamente a valorar a las personas por muchos otros factores antes que en su esencia a imagen de Dios. En tercer lugar, necesito aprender a crear esperanza y no seguir repartiendo exponencialmente decepción y pesimismo. No tengo la menor duda que es más fácil maldecir antes que bendecir, destruir antes que construir. ¿Cómo construir esperanza en medio de la desolación? ¿Cómo levantar una voz de alegría cuando todos a mi alrededor están gritando de dolor?

Con Tutu yo he aprendido que me es imposible permanecer neutral en el mundo, Dios siempre estará preguntándome ¿Te importa? ¿Realmente te interesa? Desmond Tutu piensa que la credibilidad del evangelio sólo podrá ser restaurada cuando vuelva a ser la voz de los que no tienen voz.49 Es tan grande el valor del ser humano que no hay una sola parte de la vida humana, por más insignificante que esta sea, que esté fuera del interés de Dios, y por lo tanto, del servicio cristiano. Enfrentarnos al mal es, por lo tanto, una obligación “establecida en nosotros por nuestra fe, por nuestro encuentro con Dios.”50 Como me lo he repetido tantas veces, yo creo que ha llegado el momento de validar mi espiritualidad no por mi satisfacción religiosa interior sino por mi genuino servicio a un prójimo. A todos los seres humanos sin distinción, que como dije al principio de este ensayo, debemos darle la oportunidad de ser humanos y llegar al límite de sus potencialidades en libertad y dignidad.

NOTAS

1 Mingardi, Alberto. A Sphere Around the Person: Antonio Rosmini on Property. Markets & Morality. Volume 7, Number 1. 2004.
2 Ibid. 73
3 Ibid. 73
4 Schaeffer, Francis. Back to Freedom and Dignity. L’Abri Pamphlets. Inter-Varsity Press. USA. 1972
5 Ibid. 37
6 Desmond Tutu, Nobel’s Prize Acceptance speech.
www.prize.org
7 Kathryn Spink. Black Sash – The Beginning of a Bridge in South Africa. X
8 T.R.H. Davenport. South Africa – A Modern History. 258
9 Afrikáans es uno de las lenguas de la minoría blanca.
10 Desmond tutu. Crying in the Wilderness – The Struggle for Justice in South Africa. 14
11 Desmond Tutu, Nobel’s Prize Acceptance speech.
www.prize.org
[1]2 H.F. Verwoerd at http://www.sahistory.org.za/pages/specialprojects/june16/education.htm#
[1]3 Richard Elphick, ed. Christianity in South Africa – A Political, Social and Cultural History. 370
[1]4 Hechos 17.26 NVI
[1]5 Ephick. Op.Cit. 248
16 Ibid. 367
[1]7 Ephick. Op. Cit. 367
[1]8 Ibid. 367
[1]9 Ibid. 350
20 Ibid. 386
21 Ibid. 238
22 Ibid. 385
23 Ibid. 389
24 Ibid. 238
25 Ibid. 385
26 Ibid. 168-169
27 Thlagale. Hammering Swords into Ploughshares – Essays in Honour of Archbishop Mpilo Desmond Tutu. 69
28 Desmond Tutu, Nobel’s Prize Acceptance speech. www.nobel.se
29 Michael Battle. Reconciliation – The Ubuntu Theology of Desmond Tutu. 151
30 Donald Musser, ed. A New Handbook of Christian Theologians. 481
31 Peter Lee. Poor Man, Rich Man – The Priorities of Jesus and the Agenda of the Church. 9
32 Ibid. 12
33 Battle. Op Cit. 136
34 Naomi Tutu. The Words of Desmond Tutu. 26
35 Desmond Tutu at http://www.wits.ac.za/histp/tutu_quotes_by.htm
36 Desmond Tutu. Crying in the Wilderness – The Struggle for Justice in South Africa. 87
37 Wallis. Cloud of Witness. 69
38 Du Boulay. Tutu – Voice of the voiceless. 48
39 Desmond Tutu. Hope and Sufferings – Sermons and Speeches. 34
40 Tutu. Op.Cit. 186
41 Ibid. 175
42 Naomi Tutu. Op.Cit. 31
43 Desmond Tutu. No Future Without Forgiveness. 8
44 Tutu. Op.Cit. 54-55
45 The hearing of Winnie Mandela at http://www.findarticles.com/cf_dls/m1295/n2_v62/21280695
46 Filipenses 4.9 NVI
47 James Cone. For my People – Black Theology and the Black Church. 194
48 Desmond Tutu. Hope and Sufferings – Sermons and Speeches. 60
49 Ibid. 90
50 Battle. Op.Cit. 123



Bibliografía


Battle, Michael. Reconciliation – The Ubuntu Theology of Desmond Tutu. The Pilgrim Press. Cleveland, Ohio. 1995

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Davenport, T.R.H. South Africa – A Modern History. University of Toronto Press. Toronto. 1977

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Tutu, Desmond. Crying in the Wilderness – The Struggle for Justice in South Africa. Mowbray. England. 1990

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Wallis, Jim and Hollyday Joice, editors. Cloud of Witness. Orbis Books. Mariknoll, New York. 1991

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Wallis, Jim, Editor. The Rise of Christian Conscience – The Emergence of a Dramatic Renewal Movement in the Church Today. Harper & Row, Publishers. San Francisco. 1987

La Iglesia Sudafricana y el Apartheid V


Desmond Tutu: La Teología y Espiritualidad de Reconciliación e Igualdad

Desmond Tutu nació el 7 de octubre de 1931 en Klerkdorp, Transvaal en una familia de raza Xhosa. Su padre era profesor y su madre ama de casa que trabajaba como empleada doméstica. Tutu estudió primeramente para ser profesor y luego obtuvo una Licenciatura en Teología. Él fue ordenado como pastor anglicano en 1961 para luego pasar los siguientes dos años estudiando teología en Inglaterra, en donde obtuvo los grados de Bachiller en Divinidades y Master en Teología. A su regreso a Sudáfrica, Tutu estuvo dedicado a labores pastorales y de enseñanza teológica. El pastor Tutu fue nombrado secretario general del concilio de iglesias de Sudáfrica en 1978. Desde esa posición es que pudo servir a su país en la lucha contra la segregación racial y la reconciliación nacional. Tutu fue nombrado Arzobispo de Cape Town in 1987 y ocho años después, en 1995, Nelson Mandela lo nombró secretario de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica. Hoy se encuentra oficialmente retirado de toda obligación oficial pastoral o de enseñanza.

La teología de Desmond Tutu es completamente opuesta a la teología tradicional de las iglesias que se fundamentan básicamente en un sentido parcial, paternalista y dualista de la iglesia y la sociedad. En primer lugar, para él la iglesia debe demostrar el cuidado y el amor de Dios por el mundo. Dios no tiene preferencias por blancos o negros, sino que, “Dios está del lado del oprimido y este es el mensaje liberador del evangelio.”27

En segundo lugar, la Teología de Tutu lo llevaba a tener una visión de reconciliación que sea una respuesta poderosa y transformadora para la quebrada sociedad sudafricana. Él dijo en su discurso de recepción del premio Nóbel: “Dios nos ha creado para vivir en comunidad. Dios nos creó para que formemos parte de la familia humana, existiendo juntos porque fuimos hechos el uno para el otro. Nosotros no fuimos creados para vivir en una auto-suficiencia exclusiva sino para vivir en inter-dependencia.”28 Este se asemeja a lo dicho por el Rev. Malusi Mpumlwana, obispo de la iglesia Episcopal, quien escribió: “Un ser humano es un ser humano porque otros también lo son…” John Mbiti, un pastor anglicano de Kenia, decía que un africano nunca diría, “pienso, luego existo,” sino, “yo estoy relacionado, por lo tanto yo soy.” La idea central es que nuestra humanidad es el del mismo valor que la de otros, y que existe una profunda conexión entre todos los seres humanos. Si alguien es deshumanizado, yo también me deshumanizo.

Para Tutu, teología y ética están completamente conectadas al igual que “cultura y teología no son mutuamente exclusivas.”29 Como resultado, su teología no podía quedar confinada a sólo asuntos eclesiásticos o teóricos, sino que debía aplicarse y probarse en todos los contextos de la vida humana. La teología no puede restringirse al terreno “sagrado,” sino que debe “responder a las necesidades existenciales de un grupo particular durante una generación específica… la validez de la teología se evalúa en términos de su relevancia para con una situación inmediata.”30 Tutu se manifestó en contra de una visión evangélica tan angosta que, “tiende a confinar la salvación a una preocupación individual y religiosa sólo para las almas y su relación con Dios.”31 Él consideraba falsas todas las dicotomías, “entre lo secular y lo sagrado, entre política y religión, entre contemplación y acción.”32

Aun cuando las iglesias se preocuparon por realizar algunos tímidos pronunciamientos en contra del Apartheid, estos sólo estuvieron dirigidos a sus propias congregaciones y no más allá de sus propios bordes institucionales. Tutu rompe con esas tímidas fronteras ya que para él la proclamación de la justicia no podía ser tímida, ni menos quedar restringida al ambiente religioso institucional. Michael Battle lo explica de la siguiente manera:

La teología de Tutu… tiene una fuerte afinidad con los profetas del Antiguo Testamento que cual teólogos indignados se rebelaron contra las injusticias dentro y fuera de la sociedad hebrea. Para Tutu, los antiguos teólogos judíos también desarrollaron una teología que se enfocaba en la adoración a Dios a través de una activa relación con el orden socio-político.33

El concepto de un “Dios Presente en el Mundo” es también fundamental en la teología de Tutu. Él decía acerca de la presencia de Dios: “Él no es un Dios neutral que habita algún Monte Olimpo inaccesible. Él es el Dios que se preocupa por sus hijos y se preocupa enormemente por el débil, el pobre, el desnudo, el despreciado.”34 Este concepto debe mover la iglesia de Dios a entender su rol en sociedad. Con estas palabras clarificó Tutu este concepto:

Nosotros somos una iglesia en movimiento, un instrumento en las manos de Dios, proclamando las Buenas Nuevas, cuidando a los nuevos conversos, nosotros somos instrumentos de paz y reconciliación y justicia en las manos de Dios. Nosotros somos los medios para sanar a los heridos, para construir una comunidad, para alimentar al hambriento. Nosotros somos una comunidad adoradora llena del Espíritu, quién conoce que nosotros podemos hacer el trabajo de Dios sólo a la manera de Dios y con los medios de Dios, y así nosotros tenemos una espiritualidad comprometida que pone las primeras cosas primero. Nosotros somos los socios de Dios, los agentes de Dios para la transfiguración, para cambiar la fealdad del mundo, sus aborrecimientos, sus hostilidades, sus celos, sus hambres, sus pobrezas, sus injusticias, sus opresiones, sus alienaciones, sus soledades, sus rivalidades, sus competencias, sus avaricias, sus enfermedades, en sus gloriosas contrapesos; así que allí habrá risa y gozo, colaboración y cuidado, justicia, reconciliación, paz y compasión. Porque nosotros hemos visto al Señor y levantados por Él nosotros le hemos escuchado decir ‘¿A quién enviaré, quién irá por nosotros?’ Y nosotros estamos diciendo, ‘Aquí estamos Señor, envíanos a nosotros.”35

Desmond Tutu considera a todos los seres humanos con un inmenso valor ya que son criaturas de Dios hechas a su imagen y semejanza. La Imago Dei es un poderoso fundamento en su teología. Él no se consideraba sólo un pastor de su congregación o un siervo de su diócesis o su denominación, sino que también un siervo de Dios para toda la humanidad. Para él es una blasfemia tratar a otro ser humano injustamente porque esa actitud niega el valor sagrado de una persona creada a la imagen de Dios. Tutu pudo vencer la enorme presión política y social que catalogaba a las personas como diferentes, como superiores e inferiores, para percibir en todos ellos, sin distinción, la imagen de Dios. En un desafiante enunciado, Tutu llegó a proclamar que la humanidad no “podía ser medida por nada menos que la humanidad de Jesucristo mismo.”36

Es importante notar que la espiritualidad manifestada por Desmond Tutu es personal pero también comunitaria. Su tradición anglicana que lo hacía valorar la oración participativa y la visión de una sociedad de seres humanos profundamente relacionados, lo que lo llevó a buscar una identidad espiritual comunitaria. Él muchas veces manifestó públicamente que siente un enorme apoyo en las oraciones que gente de todo el mundo hace por Sudáfrica. De la misma manera, él consideraba que la iglesia que no ora nunca podrá ser efectiva porque, “mientras más cerca estemos de Dios, más cerca estaremos unos de otros.”37

Tutu pasó un tiempo durante su juventud en la Comunidad de la Resurrección. Durante ese tiempo él aprendió a reconocer el doble sentido de la espiritualidad: Adoración a Dios y Responsabilidad Social. Él explica ese tiempo con las siguientes palabras:

Es con esos hombres notables [los de la Comunidad] que es imposible para la religión el ser sellada en un compartimiento impermeable que no tiene conexión con las fuerzas del ordinario diario vivir, que nuestro encuentro con Dios en oración, meditación, los sacramentos y el estudio de la Biblia son autenticados y expresados en nuestros tratos con nuestro prójimo…38

La espiritualidad de Tutu es demostrada por un encuentro con Dios que lanza al adorador al mundo a servir a su pueblo. Esta clase de espiritualidad no puede excluir al prójimo y sus dificultades. El disfrute individual del Espíritu Santo sin preocupación social es definitivamente anti-bíblico para Tutu. En una carta política que él escribió al Primer Ministro de Sudáfrica, John Vorster, en 1976, Ttut demuestra la fuerza de su espiritualidad aterrizada en el mundo. El motor y el origen de la carta se demuestran en la introducción de la carta:

Yo le estoy escribiendo esta carta, señor, durante un retiro de tres días para clérigos en Johannesburgo, cuando en una atmósfera de profundo silencio y adoración nosotros buscamos el estar más cerca de nuestro Señor tratando de descubrir cuál es la voluntad de Dios para nosotros y cuáles son las direcciones y la inspiración del Espíritu Santo. Es durante este tiempo que Dios parece haberme movido a escribir esta carta.39

Sería importante mostrar gráficamente cómo Tutu vivía su espiritualidad en medio de sus actividades diarias. Él explicaba su rutina diaria con las siguientes palabras:

Ustedes no encontrarán ningún miembro del Concilio Sudafricano de Iglesias en sus oficinas si vienen a las 8:30 de la mañana porque ellos estarán en la capilla, todos los días. Cada miércoles a la hora del almuerzo nosotros estamos orando por justicia y reconciliación en nuestra tierra, y algunos de nosotros estamos ayunando cada jueves por el mismo propósito. Una vez al mes nosotros celebramos la eucaristía de acuerdo al rito de cada uno de las iglesias miembros del concilio. Nosotros empezamos nuestros dos días de reuniones trimestrales del comité ejecutivo con un estudio bíblico el primer día, y Santa Cena con un sermón el segundo día. Tanto el personal ejecutivo como el no ejecutivo tienen un retiro anual de una semana… Antes de cada conferencia nacional yo le escribo a diferentes conferencias y comunidades religiosas en el mundo entero pidiendo por un considerable volumen de oraciones…40

Desmond Tutu cree firmemente que Dios no desea una relación con Él basada únicamente en meditación y actividades religiosas. El verdadero adorador no puede aislarse de la vida diaria. Usando el ejemplo del maestro de Galilea, Tutu dijo: “Jesús acostumbraba irse lejos y estar a solas con Dios en oración y meditación, pero él nunca se quedó allí.”41 Siguiendo el ejemplo del Señor nosotros podemos descubrir que sólo podemos ser hombres y mujeres que servimos a otros cuando somos hombres y mujeres de Dios.

Otra de las cosas que Tutu supo vencer es el pesimismo extremo de la iglesia contemporánea con respecto a la sociedad. Tutu creía firmemente en el poder de Dios y su final victoria sobre toda injusticia. Esto le producía un optimismo contagiante y una esperanza militante. Él dijo: “Nosotros estamos llenos con una esperanza y regocijo indomable porque nosotros sabemos que finalmente la injusticia, la opresión y la explotación no pueden prevalecer y todos los reinos de este mundo vendrán a ser el reino de nuestro Dios y de su Cristo.”42

La más grande contribución de Tutu fue el trabajo que desarrolló en la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Bajo los principios del infinito valor de todos los seres humanos, la visión de mutualidad e interrelación entre los seres humanos, y la seguridad de que el mundo de Dios está en las manos de Dios, Tutu empezó la difícil tarea de reconciliar una nación que había sido herida por siglos. Tutu tenía muy presente la advertencia de Martin Luther King: “A menos que aprendamos a vivir juntos como hermanos y hermanas, entonces nosotros moriremos juntos como tontos.”43

La comisión entró en funcionamiento en abril de 1996, investigando las atrocidades de la era Apartheid, escuchando a las víctimas y buscando a los culpables. Bajo su mandato, la comisión garantizó una amnistía para todos aquellos que confiesen sus actividades y pudiesen justificar que sus acciones fueron llevadas a cabo por motivos políticos. Esta justicia restaurativa buscó crear un balance entre las preocupaciones de las víctimas y la necesidad de reintegrar a la sociedad a sus ofensores. La idea era asistir en la recuperación de las víctimas y habilitar a las partes involucradas a recuperar completamente su humanidad. Tutu dijo:

La preocupación central es la sanidad de las heridas abiertas, la recuperación de equilibrios, la restauración de las relaciones rotas, la búsqueda por rehabilitar tanto a la víctima como al victimario, a quien se le debe dar la oportunidad de ser reintegrado en la comunidad que fue herida con sus ofensas.44

En las audiencias, asesinos y las familias de sus víctimas se sentaban cerca unas de otras, cruzándose en los pasadizos y durante las comidas. Aquellos que estaban en el lugar escuchaban las agonizantes descripciones de asalto, muerte y desolación. El papel que Tutu jugaba era importantísimo al mantener el equilibrio y el orden con humildad pero con autoridad. Por ejemplo:

Durante el curso de una audiencia, que duró 12 días, el Arzobispo Tutu jugó el papel de sanador, confesor, comediante, político, procurador y hasta profesor de gramática. Él corregía inmediatamente la pronunciación de los nombres africanos, los cuales eran mal pronunciados repetidamente por un abogado blanco. Él advertía a los oyentes que esta audiencia no era un juicio, y que él no deseaba conducir una “caza de brujas,” dando a entender que los abusos cometidos por aquellos que sufrieron bajo el Apartheid no eran moralmente equivalentes a los cometidos por el gobierno. Y él lloraba al final de la audiencia, suplicando para que la gente pida perdón, e instando a los oponentes a pasar adelante y abrazarse… lo que muchas veces sucedía45

La Iglesia Sudafricana y el Apartheid IV


Las Diferentes Reacciones de la Iglesia Sudafricana

Al principio del siglo XX, Sudáfrica estaba lleno de ministros cristianos. “Cuando se realizó el censo de 1911, 1589 misioneros protestantes (7.5% de todos los misioneros occidentales repartidos por el mundo) estaban trabajando en Sudáfrica.”15 Muchas iglesias estaban buscando ofrecer una respuesta cristiana a la crisis social y cultural en la que estaban sumidos los sudafricanos de raza negra debido al empobrecimiento rural y las políticas discriminatorias promulgadas por el gobierno blanco. Esta participación se limitaba sólo a proveer educación básica y programas de salud entre los sectores más pobres.

La opinión de las iglesias con respecto a las políticas segregacionistas fue muy diversa. Muchas de ellas consideraban algunas de las regulaciones como beneficiosas para mejorar la calidad de vida de la gente de raza negra. Además, las políticas de separación se publicitaban como medidas humanitarias para proteger a los nativos de una cultura que, supuestamente, ellos no podrían sobrellevar. La Ley de Nativos de 1923 (para áreas urbanas), que es conocida como el fundamento de la segregación urbana, fue en realidad “una respuesta a las demandas de los misioneros para que el gobierno supervise los peligrosos e insalubres asentamientos africanos en las ciudades sudafricanas.”16

Las iglesias compartieron con los afrikaners la noción distorsionada que consideraba a las personas de raza negra como seres inmaduros y necesitados de cierto tipo de protección especial. Por ejemplo, J.W. Williams, obispo anglicano de la diócesis misionera de St. John dijo en 1920: “Ellos [las personas de raza negra] deben tener… la protección necesaria para ellos, si es que se van a desarrollar sin estorbos, sin ser destruidos por los peligrosos hábitos de una civilización que ellos no podrían sobrellevar.”17 Esta visión absurda y paternalista estuvo caracterizada por un criterio de dependencia del negro sobre el blanco: “Los blancos le deben a los negros oportunidades, ayuda, protección, y un lento avance hacia una madurez política. Los temas de total igualdad y total integración pueden posponerse para un futuro todavía distante.”18 Esta percepción no estuvo sólo relacionada con temas seculares, sino también con los temas religiosos. Esta segregación “benevolente” también afectó el gobierno de la iglesia,

En Sudáfrica los misioneros fueron renuentes en la ordenación de personas de raza negra, aun de los más exitosos evangelistas. Ellos creían que los blancos eran incapaces de poder cumplir con las demandantes tareas de un pastor – administrar dinero, censurar pecados, y administrar organizaciones complejas. Siendo presionados por las juntas misioneras, ellos empezaron a ordenar africanos al final del siglo XIX, pero para 1911, después de más de un siglo de actividad misionera, sólo 401 ministros ordenados africanos (comparado con 649 misioneros ordenados) estaban ministrando en iglesias en Sudáfrica.19

Basta mostrar que para 1979, todos los obispos de la iglesia Católica eran blancos, mientras que el 80% de la membresía era de raza negra.20 Las iglesias del tipo Pentecostal también se dejaron influenciar por las políticas segregacionistas. La Apostolic Faith Mission (AFM) tenía una gran mayoría negra, pero su concilio estaba formado exclusivamente por gente de raza blanca. Gente de raza negra y de color no tenían ningún tipo de prerrogativa dentro de la iglesia. Sólo personas de raza blanca podían ser miembros oficiales de la AFM hasta el año 1991. Lamentablemente, este falso paternalismo no sólo era propiciado por los blancos, sino que también era respaldado por gente de raza negra. Elías Letwaba, un líder negro del AFM, escribió:

Yo oro por nuestros benefactores, la gente blanca, quienes nos han traído la luz eterna. Mi nación debe aprender a amar a nuestros benefactores… y serles obedientes, porque no habría cielo para nosotros, pobres negros, si no fuera por el hombre blanco.21

Otro gran problema era la dicotomía teológica entre lo sagrado y lo secular en las iglesias. Esto trajo consigo que sus enseñanzas no estuvieran directamente relacionadas con la difícil realidad de la gente de raza negra. Este tipo de dicotomía era ajena a la cosmogonía africana, pero las iglesias insistieron en predicar un evangelio individualista que fomentaba la idea de una transformación personal y una relación privada con Dios. Todo servicio social a la comunidad era visto como algo alternativo y secundario. Es absolutamente claro que las iglesia Reformada Holandesa apoyaban la segregación, pero muchas otras organizaciones religiosas sólo atinaron a condenar tímidamente la discriminación racial, “… en conferencias anuales y cartas pastorales, pero en la práctica esas iglesias fueron parte del sistema racial y opresivo.”22 Por ejemplo:

“La Iglesia Zion Christian, de lejos la más grande de las iglesias independientes… fue esencialmente separatista, evitando toda confrontación con el estado, y sin cuestionar ninguna de las estructuras del apartheid… en 1985 el presidente Botha, felicitó a la iglesia por mantener separadas la religión y la política, y por su respetuosa obediencia al estado.”23

“El cristianismo de derecha fue regularmente usado para reforzar el régimen de apartheid. Cuando el evangelista americano Jimmy Swaggart visitó Sudáfrica en 1986 la represión estatal estaba en su apogeo, y los mensajes del predicador fueron transmitidos por la televisión y radio estatal como parte de una guerra santa en contra del comunismo, contra el movimiento de liberación, y particularmente contra el CNA, que era presentado constantemente como un frente moscovita.”24

Las iglesias Anglicana, Bautista, Congregacionalista y Metodista apoyaron generalmente las políticas discriminatorias del estado. Aunque ellos no tenían sínodos separados, ellos si estaban segregados al nivel local (parroquias y congregaciones). Los salarios permanecían más altos para el clero blanco, y todo el liderazgo era virtualmente de de la misma raza. El primer obispo de raza negra de la iglesia anglicana recién fue electo en 1960.

Albert Lutuli, un miembro de la iglesia Congregacional, y presidente del Congreso Nacional Africano en la década del cincuenta, y ganador del premio Nóbel de la paz en 1960, realizó una poderosa advertencia el mismo año de su elección: “Las iglesias simplemente se han rendido ante el estado secular por demasiado tiempo; algunas de ellas aun apoyan [abiertamente] el Apartheid.”25 En 1995, el Documento Kairos (firmado por 150 religiosos y teólogos) condenaron una teología de la iglesia que estaba creando, “un falso entendimiento de reconciliación al afirmar que la reconciliación entre blancos y negros en Sudáfrica se puede conseguir sin la transformación de las estructuras políticas y sociales y sin el establecimiento de un orden democrático y justo.”26

La Iglesia Sudafricana y el Apartheid III


¿Qué es el Apartheid?

El Apartheid ha sido descrito como un sistema amplio y tecnológicamente sofisticado que busca la continuidad política y el dominio económico de una raza sobre otra.10

Antes de que apareciera el sistema de Apartheid, Sudáfrica ya estaba viviendo bajo un sistema de segregación racial. La política de separación racial fue introducida en 1910 a través de un grupo de leyes que recortaron los derechos de la mayoría de raza negra. La Ley de Minas y Trabajo de 1911, por ejemplo, limitaba a los trabajadores de raza negra exclusivamente a trabajos no calificados, garantizando así la disponibilidad de mano de obra barata y asegurando mejores posiciones y salarios para gente de raza blanca.

El Partido Nacional ganó acceso al gobierno en elecciones en donde sólo los ciudadanos de raza blanca podían ejercer su derecho al voto. Las raíces ideológicas del partido pueden encontrarse en la historia de los Afrikaners de origen holandés. Ellos se percibían a sí mismos como divinamente elegidos, considerándose el pueblo elegido por Dios. Sudáfrica era para ellos la tierra prometida, y veían a los nativos como paganos (cananitas) e inferiores que sólo podían convertirse en sus sirvientes.

La idea original del Apartheid fue el conservar la dominación blanca manteniendo y extendiendo la separación racial. Con el establecimiento de las leyes de separación de 1948, la discriminación racial fue legalmente establecida. Las leyes raciales tocaron cada aspecto de la vida social, incluyendo, por ejemplo, la prohibición de matrimonios interraciales y estableciendo los trabajos que eran sólo para personas de raza blanca. La Ley de Registro de Población de 1950 requería que todos los sudafricanos sean racialmente clasificados en una de estas tres categorías: blanco, negro (africano), o de color (esta categoría incluía los grupos de asiáticos e indios). Todas las personas de raza negra debían llevar un Pass Book (un tipo de pasaporte) que contenía sus huellas digitales, fotografía e información general para que puedan entrar en áreas sólo para blancos y viajar por el país.

La Ley de Autoridades Bantu de 1951 estableció las bases para gobiernos étnicos en las reservas africanas conocidas como “Patrias” (Homeland). Cuatro de esas patrias fueron creadas entre 1976 y 1981, desnacionalizando a nueve millones de sudafricanos. Sudafricanos viviendo en su propia tierra requerían pasaportes para cruzar su propio territorio, convirtiéndose en extranjeros en su propia tierra. Este sistema destruyó la misma esencia familiar al impedir que los trabajadores vivan con sus propias familias. Los alquileres e impuestos eran mucho mayores para las personas de raza negra, dejándoles con muy poco para vivir. Desmond Tutu explicó así esta dramática situación,

El padre deja su familia en la patria batustan, haciendo más grande su dramática existencia, mientras él, si tiene suerte, va a las llamadas tierras de blancos como un migrante, para vivir una vida antinatural… por once meses del año, siendo presa de la prostitución, embriaguez y cosas mucho peores… Este cáncer, que se está comiendo toda la vitalidad de la vida familiar, es una política gubernamental deliberada.11

La Ley de Seguridad Pública y la Ley de Enmienda a la Ley Criminal fueron establecidas en 1953. Con ellos se le dio al gobierno poderes para declarar estados de emergencia e incrementar las penas para aquellos que protesten o apoyen el cambio de las leyes.

Uno de los pilares del proyecto de Apartheid fue la Ley de Educación Bantu que proponía la total separación de la educación. El autor de esta ley fue el dr. H. F. Verwoed, ministro de asuntos nativos, quien posteriormente llegó a ser primer ministro. Él llegó a decir en una oportunidad que, “No hay lugar para los africanos en la comunidad europea más allá de ciertos niveles de trabajo. No hay ningún provecho para ellos en darles entrenamiento que les pueda proporcionar el ser absorbidos por la comunidad europea.”12 Con respecto a esta política, Tutu dijo que el gobierno gastaba en un niño negro sólo una décima parte de lo que gastaba en un niño de raza blanca.

¿Tiene El Apartheid tenía algún tipo de fundamento religioso/teológico?

Las doctrinas de la Iglesia Reformada Holandesa de Sudáfrica estaban encapsulados en los siguientes tres declaraciones de fe: El Catecismo de Heildeberg, La Confessio Belgica y los Cánones de Dordt. El canon de Dordt especialmente resaltaba la posición ultra calvinista que señala que Dios ha predestinado a aquellos que Él quiere salvar y, por lo tanto, la gente no puede contribuir a su propia salvación.

Tan pronto como los calvinistas holandeses desembarcaron en el Cabo de Buena Esperanza, ellos formaron la Nederduitse Gereformeerde Kerk (NGK), la más influyente y más grande de todas las iglesias Afrikaner. La Iglesia de la Misión Reformada Holandesa estableció una Iglesia separada para gente de color, La Iglesia Reformada Unida, en 1881. Para 1910, los sínodos establecieron la NGK en África, como vino a llamarse, para africanos de raza negra. Una Iglesia Holandesa Reformada fue formada para gente de raza india en 1951.

La historia de la iglesia ha estado muy ligada con las políticas de la comunidad afrikaner. El aspecto más controversial de la teología de la iglesia reformada ha sido su apoyo al sistema de Apartheid. El ex primer ministro Daniel Malan, quien lideró la campaña de segregación completa de las razas en Sudáfrica, era él mismo un ministro de la iglesia reformada. Él lideró a su partido a ganar las elecciones declarando, “los afrikaners no son obra de hombre sino creación de Dios.”13 Malan también logró enmendar la Ley de África del Sur de 1911 incluyendo una cláusula que decía que toda la gente de la unión de Sudáfrica “reconocía la soberanía y la guía de Dios.”

Las bases teológicas para el apartheid podrían sustentarse, aparentemente, en tres razones que justifican el sistema de separación racial: (1) El énfasis bíblico en la diversidad entre las razas (es parte de la voluntad de Dios la diversidad racial). Esta diversidad no se condice con la unidad escatológica de toda de la humanidad. (2) El uso del texto de Romanos 13 que da autoridad “divina” al estado. (3) Una interpretación muy particular de las palabras del apóstol Pablo en su discurso en Atenas: “De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios.”14

La Iglesia Sudafricana y el Apartheid II


Sudáfrica

Desmond Tutu describió bellamente a Sudáfrica en su mensaje de aceptación del premio Nóbel, cuando dijo:

Yo vengo de una bella tierra, ricamente dotada por Dios con maravillosos recursos naturales, grandes espacios de tierra, arrolladoras montañas, pájaros cantantes, brillantes y resplandecientes estrellas, un dorado brillo solar. Allí hay suficiente de todo las buenas cosas que provienen de la liberalidad de Dios, allí hay suficiente para todos…6

Sudáfrica es rica en recursos minerales. Es el productor más grande de oro y platino. El país también tiene una excelente industria y es líder mundial en muchos sectores especializados como combustibles sintéticos y equipos para la extracción de minerales. Sin embargo, Sudáfrica es también un país con grandes diferencias. Tutu también señaló con tristeza este aspecto:

Esto no es sólo una clase de paradoja que nosotros veamos en Sudáfrica, que un país que ha sido un exportador neto de alimentos tolere que miles de sus niños sufran y mueran por malnutrición… No es aún más una bizarra paradoja ver a un país que ha liderado al mundo con su sofisticada tecnología médica… y que todavía tenga que lidiar con epidemias de cólera sólo porque sus políticos hacen imposible el proveer a las comunidades rurales negras con una fuente de agua limpia barata y accesible.7

Los problemas de Sudáfrica no aparecieron de repente. Ellos son parte de su historia. Por esa razón es importante desarrollar una breve reseña histórica del país que nos permita entender los eventos y las dificultades que su gente tuvo que sufrir, enfrentar y vencer.

Sudáfrica está ubicada en un lugar estratégico y privilegiado. El Cabo de Buena Esperanza está localizado entre Europa y Asia. Los holandeses fueron los primeros en darse cuenta de la importancia estratégica y económica del sur de África. Encomendado por la Dutch-East Trading Company, el mercante Jan van Riebeeck puso una base en el Cabo en el año 1652. Inmigrantes holandeses y de toda Europa empezaron a llegar poco tiempo después. Los Trek Boers, granjeros blancos, fueron penetrando las áreas adyacentes buscando pastos para su ganado al principio del siglo XVIII. Ellos vivían en sus carretas de bueyes moviéndose constantemente y estaban en permanente conflicto con los pueblos ganaderos nativos.

Confrontaciones políticas entre los diferentes asentamientos terminó con el desembarco de tropas británicas que anexaron la colonia al Reino Unido en 1795. Un movimiento de resistencia llamado el Gran Trek fue organizado para oponerse al nuevo gobierno. Ellos trataron de establecer diferentes estados independientes desde 1835 buscando tierras donde asentarse y alimentar su ganado. Para 1842, tropas británicas ocuparon Puerto Natal, ahora Durban, y anexaron las tierras como una colonia de la corona.

Para finales del siglo XVIII, pequeños grupos tribales fueron amalgamándose en grandes comunidades alrededor de África del Sur. Shaka, el famoso guerrero, ganó el control sobre un buen número de comunidades Zulú hasta convertirlo en un vigoroso reino. El reino Zulú duró hasta el 16 de diciembre de 1838, fecha en que 464 Boers comandados por Andries Pretorius derrotaron a los Zulúes en la Batalla del río Sangriento (Blood River). Los Boers interpretaron esta victoria como una señal de Dios que los llevó a afirmar vehementemente que la predominancia de los blancos sobre los negros era parte de la voluntad de Dios.

Cuando las comunidades blancas se fueron asentando, los pueblos Xhosa vivían tierra adentro muy lejos de la influencia blanca. Sin embargo, poco a poco los Boers fueron acercándose y las confrontaciones no tardaron en comenzar. Para evitarse problemas, los políticos del gobierno colonial forzaron la separación de blancos y negros mediante la creación de áreas separadas que tenían al río Fish como límite fronterizo. A mediados del siglo XIX, toda la tierra previamente habitada por los Xhosa estaba ocupada por asentamientos de blancos.

Después que los británicos echaron a los Voortrekkers de Natal en 1842, el Gran Trek se movió aún más lejos al noreste y se asentaron al norte y al sur del río Vaal. Allí formaron el estado independiente de Transvaal. Pocos años después, en 1899, se declaró la guerra entre los Boers y la colonia británica. Las comunidades Boers fueron anexadas a la colonia británica luego de tres años de conflicto.

La Unión Sur Africana fue fundada como un gobierno autónomo dentro del Imperio Británico en 1910. La constitución de la Unión mantuvo todo el poder político en las manos de los blancos mientras que la gente de raza negra fue sujeta a una política de expatriación. A través de la Ley de Tierra Nativa de 1913, trece por ciento de la tierra de Sudáfrica fue declarada como reserva para la gente de raza negra. A ninguna persona de raza blanca le fue permitido comprar la tierra, y de la misma manera ninguna persona de raza negra podía comprar tierra en las localidades declaradas únicamente para gente de raza blanca (87% del total del país). Así, el fundamento del futuro Apartheid quedaba establecido.


Los gobiernos blancos desarrollaron sus políticas sin obstrucción alguna. Despojados de todos sus derechos, la población de raza negra no tenía medios para poder influenciar políticamente, por lo que algunos movimientos de resistencia y liberación, como el Congreso Nacional Africano, empezaron a crearse. Estos movimientos estaban, en su gran mayoría, mal organizados y su efectividad era mínima. Después de la Segunda Guerra Mundial los conflictos se intensificaron al producirse una serie de tumultuosas huelgas organizadas por los trabajadores negros. La población blanca, temerosa por las revueltas, no dudó en darle su voto al derechista Partido Nacional que ganó abrumadoramente las elecciones en 1948.

D.F. Malan, el nuevo Primer Ministro y también un ministro de la Iglesia Reformada Holandesa, diseñó medidas drásticas para vencer a la “amenaza negra,” acuñando el término “Apartheid.” Los posteriores gobiernos sudafricanos llevaron la legislación Apartheid cada vez más lejos, refinando y alimentando teóricamente la ideología racista. Ellos basaron sus principios en tres propósitos fundamentales: (1) Controlar y eliminar las tendencias que procuren la integración interracial, (2) Establecer distintas categorías biológicas entre los diferentes grupos de la población, (3) Prevenir cualquier tipo de mezcla residencial cuando la división biológica haya sido establecida.8

Mientras tanto, la resistencia negra bajo el liderazgo del Congreso Nacional Africano (CNA) se iba consolidando. Protestas masivas llevaron al gobierno a prohibir todos los grupos y organizaciones opositoras. Después del levantamiento de Soweto de 1976, cuando miles de estudiantes de raza negra fueron brutalmente asesinados por manifestarse en contra de los Afrikáans,9 un curso escolar obligatorio, el país entero entró en un período de conflicto.

Las políticas raciales no sólo crearon conflictos internos sino que también le generaron problemas externos al país. El resto del mundo veía Sudáfrica como un paria debido a sus políticas raciales. La nación fue obligada a abandonar el Commonwealth en 1961 y Estados Unidos y Gran Bretaña le impusieron restricciones comerciales desde 1985. La situación de crisis duró hasta 1989, cuando el entonces presidente del gobierno sudafricano, Frederik de Klerk, también líder del Partido Nacional, admitió el fracaso del apartheid. Nelson Mandela, el presidente del CNA, fue liberado de prisión poco tiempo después. Él estuvo encarcelado pro más de 27 años.

En abril de 1994, las primeras elecciones democráticas fueron realizadas en Sudáfrica. Nelson mandela fue elegido como el primer presidente de raza negra del país. De Klerk fue elegido segundo vicepresidente, y Thabo Mbeki, el hijo de un líder asesinado, fue elegido primer vicepresidente y presidente en posteriores elecciones.

La Iglesia Sudafricana y el Apartheid I


“Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas”
Jesucristo

Hace pocos días leía un ensayo acerca de la vida y la obra de Antonio Rosmini,1 un sacerdote católico que vivió durante el siglo XIX. Después de su muerte en 1895, su obra fue condenada por el Santo Oficio al considerar que parte de su trabajo no se conformaba a la verdad católica. Fue Juan Pablo II quien durante su pontificado levantó el veto que había en contra de Rosmini y su obra.

Los intereses académicos de Rosmini no estaban en temas religiosos sino políticos, económicos y sociales. Su principal preocupación era la defensa de los derechos individuales y de propiedad. Él consideraba que las leyes y el estado deben proteger los derechos de los ciudadanos sin invadir su libertad individual, permitiéndoles ejercer de manera legítima su libre albedrío. La legitimidad del derecho inalienable sólo queda restringida por la ley moral y el respeto al derecho de los demás.2 El autor del ensayo clarifica la definición de la palabra “derecho” citando a Isaiah Berlin, el famosos filósofo político, cuando dijo: “[El derecho] es el área dentro de la cual el sujeto (o el derecho)… es o debe ser dejado para que haga o sea lo que es capaz de ser o hacer, sin la interferencia de otras personas.”3

El respeto a la persona humana, y la consideración inalienable de su dignidad, libertad y libre albedrío son factores que una y otra vez hemos olvidado y pisoteado durante nuestra corta y sangrienta historia. Este respeto inviolable debería estar inmerso en nuestra antropología y deberíamos resaltarlo en nuestra teología y praxis eclesial. Sin ir más lejos, la dignidad humana se puede inferir en la relación de Dios con Adán y Eva en el jardín del Edén, en la encarnación de Jesucristo y en su muerte sustitoria, en donde Dios valora cada ser humano como digno de tamaño sacrificio; y también en muchos otros pasajes que señalan con claridad que el Señor estima sobremanera a las criaturas creadas a su imagen y semejanza.

En un breve ensayo escrito en los setentas, Francis A. Schaeffer4 comenta acerca del peligro de considerar al hombre como un mero accidente de la naturaleza que puede ser manipulado sin ningún reparo por su individualidad y valor trascendente. Él afirma que es necesario considerar al hombre y a la mujer como seres autónomos, que aunque dependen y forman parte de la naturaleza y de la trama social, ellos también son capaces de tomar sus propias decisiones y cambiar el rumbo de sus vidas para bien o mal. Él dijo: “El hombre no sólo es producto de ciertos condicionamientos [sociales o científicos]. El hombre tiene una mente; él existe como un ego, una entidad que se levanta y se puede distinguir de su ‘máquina’ corporal.”5

Si no reforzamos esta visión sagrada del respeto de cada vida humana desde la más débil a la más fuerte, desde su concepción hasta su muerte, desde sus más profundas semejanzas hasta sus más grandes diferencias, entonces estamos en peligro de caer en el error de creernos superiores o inferiores frente a otros seres humanos. Y las consecuencias que ambos pensamientos extremos traen consigo son funestas y han causado dolor, sangre y lágrimas a muchas generaciones de seres humanos.

Podría seguir argumentando teóricamente ad infinitum con respecto a este tema, pero prefiero tomar un caso y poder desarrollarlo para poder descubrir sus componentes teóricos y también prácticos. Yo considero que el caso de Sudáfrica y su victoria sobre el Apartheid es digno de estudio. En este ensayo procuraré hacer un breve análisis de la coyuntura política, social y eclesiástica que dieron lugar a la creación del sistema racista para luego observar las diferentes respuestas de la iglesia durante ese tiempo. Finalmente, haré un breve análisis de la figura de Desmond Tutu, el arzobispo anglicano quien es una figura clave en la historia reciente del país africano.