
Desmond Tutu: La Teología y Espiritualidad de Reconciliación e Igualdad
Desmond Tutu nació el 7 de octubre de 1931 en Klerkdorp, Transvaal en una familia de raza Xhosa. Su padre era profesor y su madre ama de casa que trabajaba como empleada doméstica. Tutu estudió primeramente para ser profesor y luego obtuvo una Licenciatura en Teología. Él fue ordenado como pastor anglicano en 1961 para luego pasar los siguientes dos años estudiando teología en Inglaterra, en donde obtuvo los grados de Bachiller en Divinidades y Master en Teología. A su regreso a Sudáfrica, Tutu estuvo dedicado a labores pastorales y de enseñanza teológica. El pastor Tutu fue nombrado secretario general del concilio de iglesias de Sudáfrica en 1978. Desde esa posición es que pudo servir a su país en la lucha contra la segregación racial y la reconciliación nacional. Tutu fue nombrado Arzobispo de Cape Town in 1987 y ocho años después, en 1995, Nelson Mandela lo nombró secretario de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica. Hoy se encuentra oficialmente retirado de toda obligación oficial pastoral o de enseñanza.
La teología de Desmond Tutu es completamente opuesta a la teología tradicional de las iglesias que se fundamentan básicamente en un sentido parcial, paternalista y dualista de la iglesia y la sociedad. En primer lugar, para él la iglesia debe demostrar el cuidado y el amor de Dios por el mundo. Dios no tiene preferencias por blancos o negros, sino que, “Dios está del lado del oprimido y este es el mensaje liberador del evangelio.”27
En segundo lugar, la Teología de Tutu lo llevaba a tener una visión de reconciliación que sea una respuesta poderosa y transformadora para la quebrada sociedad sudafricana. Él dijo en su discurso de recepción del premio Nóbel: “Dios nos ha creado para vivir en comunidad. Dios nos creó para que formemos parte de la familia humana, existiendo juntos porque fuimos hechos el uno para el otro. Nosotros no fuimos creados para vivir en una auto-suficiencia exclusiva sino para vivir en inter-dependencia.”28 Este se asemeja a lo dicho por el Rev. Malusi Mpumlwana, obispo de la iglesia Episcopal, quien escribió: “Un ser humano es un ser humano porque otros también lo son…” John Mbiti, un pastor anglicano de Kenia, decía que un africano nunca diría, “pienso, luego existo,” sino, “yo estoy relacionado, por lo tanto yo soy.” La idea central es que nuestra humanidad es el del mismo valor que la de otros, y que existe una profunda conexión entre todos los seres humanos. Si alguien es deshumanizado, yo también me deshumanizo.
Para Tutu, teología y ética están completamente conectadas al igual que “cultura y teología no son mutuamente exclusivas.”29 Como resultado, su teología no podía quedar confinada a sólo asuntos eclesiásticos o teóricos, sino que debía aplicarse y probarse en todos los contextos de la vida humana. La teología no puede restringirse al terreno “sagrado,” sino que debe “responder a las necesidades existenciales de un grupo particular durante una generación específica… la validez de la teología se evalúa en términos de su relevancia para con una situación inmediata.”30 Tutu se manifestó en contra de una visión evangélica tan angosta que, “tiende a confinar la salvación a una preocupación individual y religiosa sólo para las almas y su relación con Dios.”31 Él consideraba falsas todas las dicotomías, “entre lo secular y lo sagrado, entre política y religión, entre contemplación y acción.”32
Aun cuando las iglesias se preocuparon por realizar algunos tímidos pronunciamientos en contra del Apartheid, estos sólo estuvieron dirigidos a sus propias congregaciones y no más allá de sus propios bordes institucionales. Tutu rompe con esas tímidas fronteras ya que para él la proclamación de la justicia no podía ser tímida, ni menos quedar restringida al ambiente religioso institucional. Michael Battle lo explica de la siguiente manera:
La teología de Tutu… tiene una fuerte afinidad con los profetas del Antiguo Testamento que cual teólogos indignados se rebelaron contra las injusticias dentro y fuera de la sociedad hebrea. Para Tutu, los antiguos teólogos judíos también desarrollaron una teología que se enfocaba en la adoración a Dios a través de una activa relación con el orden socio-político.33
El concepto de un “Dios Presente en el Mundo” es también fundamental en la teología de Tutu. Él decía acerca de la presencia de Dios: “Él no es un Dios neutral que habita algún Monte Olimpo inaccesible. Él es el Dios que se preocupa por sus hijos y se preocupa enormemente por el débil, el pobre, el desnudo, el despreciado.”34 Este concepto debe mover la iglesia de Dios a entender su rol en sociedad. Con estas palabras clarificó Tutu este concepto:
Nosotros somos una iglesia en movimiento, un instrumento en las manos de Dios, proclamando las Buenas Nuevas, cuidando a los nuevos conversos, nosotros somos instrumentos de paz y reconciliación y justicia en las manos de Dios. Nosotros somos los medios para sanar a los heridos, para construir una comunidad, para alimentar al hambriento. Nosotros somos una comunidad adoradora llena del Espíritu, quién conoce que nosotros podemos hacer el trabajo de Dios sólo a la manera de Dios y con los medios de Dios, y así nosotros tenemos una espiritualidad comprometida que pone las primeras cosas primero. Nosotros somos los socios de Dios, los agentes de Dios para la transfiguración, para cambiar la fealdad del mundo, sus aborrecimientos, sus hostilidades, sus celos, sus hambres, sus pobrezas, sus injusticias, sus opresiones, sus alienaciones, sus soledades, sus rivalidades, sus competencias, sus avaricias, sus enfermedades, en sus gloriosas contrapesos; así que allí habrá risa y gozo, colaboración y cuidado, justicia, reconciliación, paz y compasión. Porque nosotros hemos visto al Señor y levantados por Él nosotros le hemos escuchado decir ‘¿A quién enviaré, quién irá por nosotros?’ Y nosotros estamos diciendo, ‘Aquí estamos Señor, envíanos a nosotros.”35
Desmond Tutu considera a todos los seres humanos con un inmenso valor ya que son criaturas de Dios hechas a su imagen y semejanza. La Imago Dei es un poderoso fundamento en su teología. Él no se consideraba sólo un pastor de su congregación o un siervo de su diócesis o su denominación, sino que también un siervo de Dios para toda la humanidad. Para él es una blasfemia tratar a otro ser humano injustamente porque esa actitud niega el valor sagrado de una persona creada a la imagen de Dios. Tutu pudo vencer la enorme presión política y social que catalogaba a las personas como diferentes, como superiores e inferiores, para percibir en todos ellos, sin distinción, la imagen de Dios. En un desafiante enunciado, Tutu llegó a proclamar que la humanidad no “podía ser medida por nada menos que la humanidad de Jesucristo mismo.”36
Es importante notar que la espiritualidad manifestada por Desmond Tutu es personal pero también comunitaria. Su tradición anglicana que lo hacía valorar la oración participativa y la visión de una sociedad de seres humanos profundamente relacionados, lo que lo llevó a buscar una identidad espiritual comunitaria. Él muchas veces manifestó públicamente que siente un enorme apoyo en las oraciones que gente de todo el mundo hace por Sudáfrica. De la misma manera, él consideraba que la iglesia que no ora nunca podrá ser efectiva porque, “mientras más cerca estemos de Dios, más cerca estaremos unos de otros.”37
Tutu pasó un tiempo durante su juventud en la Comunidad de la Resurrección. Durante ese tiempo él aprendió a reconocer el doble sentido de la espiritualidad: Adoración a Dios y Responsabilidad Social. Él explica ese tiempo con las siguientes palabras:
Es con esos hombres notables [los de la Comunidad] que es imposible para la religión el ser sellada en un compartimiento impermeable que no tiene conexión con las fuerzas del ordinario diario vivir, que nuestro encuentro con Dios en oración, meditación, los sacramentos y el estudio de la Biblia son autenticados y expresados en nuestros tratos con nuestro prójimo…38
La espiritualidad de Tutu es demostrada por un encuentro con Dios que lanza al adorador al mundo a servir a su pueblo. Esta clase de espiritualidad no puede excluir al prójimo y sus dificultades. El disfrute individual del Espíritu Santo sin preocupación social es definitivamente anti-bíblico para Tutu. En una carta política que él escribió al Primer Ministro de Sudáfrica, John Vorster, en 1976, Ttut demuestra la fuerza de su espiritualidad aterrizada en el mundo. El motor y el origen de la carta se demuestran en la introducción de la carta:
Yo le estoy escribiendo esta carta, señor, durante un retiro de tres días para clérigos en Johannesburgo, cuando en una atmósfera de profundo silencio y adoración nosotros buscamos el estar más cerca de nuestro Señor tratando de descubrir cuál es la voluntad de Dios para nosotros y cuáles son las direcciones y la inspiración del Espíritu Santo. Es durante este tiempo que Dios parece haberme movido a escribir esta carta.39
Sería importante mostrar gráficamente cómo Tutu vivía su espiritualidad en medio de sus actividades diarias. Él explicaba su rutina diaria con las siguientes palabras:
Ustedes no encontrarán ningún miembro del Concilio Sudafricano de Iglesias en sus oficinas si vienen a las 8:30 de la mañana porque ellos estarán en la capilla, todos los días. Cada miércoles a la hora del almuerzo nosotros estamos orando por justicia y reconciliación en nuestra tierra, y algunos de nosotros estamos ayunando cada jueves por el mismo propósito. Una vez al mes nosotros celebramos la eucaristía de acuerdo al rito de cada uno de las iglesias miembros del concilio. Nosotros empezamos nuestros dos días de reuniones trimestrales del comité ejecutivo con un estudio bíblico el primer día, y Santa Cena con un sermón el segundo día. Tanto el personal ejecutivo como el no ejecutivo tienen un retiro anual de una semana… Antes de cada conferencia nacional yo le escribo a diferentes conferencias y comunidades religiosas en el mundo entero pidiendo por un considerable volumen de oraciones…40
Desmond Tutu cree firmemente que Dios no desea una relación con Él basada únicamente en meditación y actividades religiosas. El verdadero adorador no puede aislarse de la vida diaria. Usando el ejemplo del maestro de Galilea, Tutu dijo: “Jesús acostumbraba irse lejos y estar a solas con Dios en oración y meditación, pero él nunca se quedó allí.”41 Siguiendo el ejemplo del Señor nosotros podemos descubrir que sólo podemos ser hombres y mujeres que servimos a otros cuando somos hombres y mujeres de Dios.
Otra de las cosas que Tutu supo vencer es el pesimismo extremo de la iglesia contemporánea con respecto a la sociedad. Tutu creía firmemente en el poder de Dios y su final victoria sobre toda injusticia. Esto le producía un optimismo contagiante y una esperanza militante. Él dijo: “Nosotros estamos llenos con una esperanza y regocijo indomable porque nosotros sabemos que finalmente la injusticia, la opresión y la explotación no pueden prevalecer y todos los reinos de este mundo vendrán a ser el reino de nuestro Dios y de su Cristo.”42
La más grande contribución de Tutu fue el trabajo que desarrolló en la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Bajo los principios del infinito valor de todos los seres humanos, la visión de mutualidad e interrelación entre los seres humanos, y la seguridad de que el mundo de Dios está en las manos de Dios, Tutu empezó la difícil tarea de reconciliar una nación que había sido herida por siglos. Tutu tenía muy presente la advertencia de Martin Luther King: “A menos que aprendamos a vivir juntos como hermanos y hermanas, entonces nosotros moriremos juntos como tontos.”43
La comisión entró en funcionamiento en abril de 1996, investigando las atrocidades de la era Apartheid, escuchando a las víctimas y buscando a los culpables. Bajo su mandato, la comisión garantizó una amnistía para todos aquellos que confiesen sus actividades y pudiesen justificar que sus acciones fueron llevadas a cabo por motivos políticos. Esta justicia restaurativa buscó crear un balance entre las preocupaciones de las víctimas y la necesidad de reintegrar a la sociedad a sus ofensores. La idea era asistir en la recuperación de las víctimas y habilitar a las partes involucradas a recuperar completamente su humanidad. Tutu dijo:
La preocupación central es la sanidad de las heridas abiertas, la recuperación de equilibrios, la restauración de las relaciones rotas, la búsqueda por rehabilitar tanto a la víctima como al victimario, a quien se le debe dar la oportunidad de ser reintegrado en la comunidad que fue herida con sus ofensas.44
En las audiencias, asesinos y las familias de sus víctimas se sentaban cerca unas de otras, cruzándose en los pasadizos y durante las comidas. Aquellos que estaban en el lugar escuchaban las agonizantes descripciones de asalto, muerte y desolación. El papel que Tutu jugaba era importantísimo al mantener el equilibrio y el orden con humildad pero con autoridad. Por ejemplo:
Durante el curso de una audiencia, que duró 12 días, el Arzobispo Tutu jugó el papel de sanador, confesor, comediante, político, procurador y hasta profesor de gramática. Él corregía inmediatamente la pronunciación de los nombres africanos, los cuales eran mal pronunciados repetidamente por un abogado blanco. Él advertía a los oyentes que esta audiencia no era un juicio, y que él no deseaba conducir una “caza de brujas,” dando a entender que los abusos cometidos por aquellos que sufrieron bajo el Apartheid no eran moralmente equivalentes a los cometidos por el gobierno. Y él lloraba al final de la audiencia, suplicando para que la gente pida perdón, e instando a los oponentes a pasar adelante y abrazarse… lo que muchas veces sucedía45